PATRONA DE PALENCIANA

LA VIRGEN DEL CARMEN PATRONA DE PALENCIANA

Virgen del Carmen, patrona de Palenciana

En todo el mundo son conocidas las grandes gracias con que Dios ha enriquecido a la Santísima Virgen y el gran poder que le ha otorgado sobre todo lo que existe, ya que, por haber sido coronada como Reina de todo lo creado, todo le está sometido. Este hecho podemos comprobarlo por los grandes milagros y prodigios que en todo lugar se cuentan que han sido alcanzados gracias a su intercesión. Sin embargo, también sabemos, que esta Señora tiene una predilección especial y acude más pronto a socorrer a aquellos que le sirven de un modo singular. Baste para demostrar esto el siguiente ejemplo sucedido hace casi treinta años:

En la provincia de Córdoba, se encuentra un pueblo llamado Palenciana que venera como Patrono a la Virgen del Carmen, cuya fiesta celebran el quince de agosto. Cerca de la iglesia vivía una familia formada por el padre, la madre, una hija y dos hijos más pequeños. La madre como buena palencianera, tenía gran devoción a su Patrono y el padre todos los días rezaba el Rosario. El 10 de agosto durante las novenas, el padre salió a trabajar y la hija estaba ayudando a la madre que había asado unos garbanzos para que se los comieran los dos pequeños. Sucedió que en una distracción, mientras los niños jugaban, el más pequeño empezó a asfixiarse. La madre, al ver así a su hijo que se ahogaba, como en el pueblo no se podía hacer nada por él, acudió corriendo a un coche que le llevara a Córdoba.

Por el camino la situación había empeorado ya que el niño iba cambiando de color. Al llegar al hospital de Córdoba, después de hacerle apresuradas pruebas, se descubrió que tenía un garbanzo en el pulmón y eso era lo que impedía la respiración. Había que operar inmediatamente a vida o muerte había que abrir el fino tejido pulmonar. Era tal el peligro y la dificultad de la operación que el médico pidió a la madre que se encomendara al santo que le tuviera más devoción. Totalmente angustiada puso toda su fe en la Virgen del Carmen y a ella acudía una y otra vez durante el transcurso de toda la operación. La sala de operaciones estaba separada de la madre con un cristal y en mitad de sus súplicas, alienta esta Divina Señora a sus devotos, vio sobre la pared, mientras los médicos estaban operando, a la Virgen del Carmen de su pueblo, tal como estaba en el camarín, tenía la Corona y el Cetro, pero no llevaba el Niño. Duró sólo unos segundos pero a partir de ese instante la mujer, como loca, daba voces de alegría y de gozo, ya no tenía pena, ya no estaba preocupada, sabía que La Virgen estaba asistiendo a su hijo y que nada podía ya salir mal. Totalmente segura de ello, se lo decía toda la gente que allí estaba y así sucedió. El médico al salir le pregunta: "Señora ¿a qué santo se ha encomendado usted? A lo que ella respondió, ¡A la VIRGEN DEL CARMEN, que es la patrona de mi pueblo!". El garbanzo lo sacaron por la boca sin necesidad de operación, estando ya dividido en tres cuerpos.

Con este ejemplo apreciamos la solicitud que tiene la Virgen del Carmen con los que a Ella recurren con confianza y fervor. Acudamos nosotros también a Ella siempre, pero sobre todo, en estas fiestas Patronales que le dedicamos en su honor. Por tanto, dirijámosle las palabras con que San Bernardo le implora: "Acordaos, oh piadosísima Virgen del Carmen, que jamás se ha oído decir que ninguno que haya acudido a Ti, implorando tu asistencia y reclamando tu socorro halla sido desamparado de Ti". Por eso, animado con esta confianza, a Ti también acudo yo... no desechéis, oh Madre de Dios, mis humildes súplicas, antes bien, escuchadlas favorablemente. Amén.